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[Jun. 9th, 2008|03:26 am] |
Miedo me da echar cuentas de cuánto tiempo hace que no conozco a una mujer que me cambie la vida, aunque sea en lo más mínimo. Claro que, ahora que lo pienso, mi vida debe ser bastante inconmovible, porque a lo largo de ella he conocido a muy pocas mujeres capaces de hacer que se estremezca el mundo que he construído a mi alrededor y en el que tan cómodo y aburrido me siento. Y además de ser pocas yo, como buen adicto al fracaso que soy, las he dejado escapar a todas.
Y no es que tenga gana de volver a enamorarme, no. Que yo, por más que aún no se me haya cerrado la barba, ya me siento demasiado viejo para ponerme a esas cosas. Que ya me creo de vuelta de todo en esos temas y cualquier relación de más de una noche me da pereza de sólo imaginarla. Pero quizá sí eche un poco de menos esa fe tan infundada de que esta o aquella chica es especial y superior a todas las demás. De que merece todo aquello que un capullo derrotista como yo jamás será capaz de darle.
Supongo que echo de menos ser un romántico, pero es que me da pena dar por perdido todo el tiempo que empleé en convertirme en un canalla. |
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| Aquí sigo |
[Feb. 6th, 2008|04:00 am] |
Sigo con mis exámenes. Con mi absoluta ausencia de horarios. Con mi desorden, mis prisas, y sobre todo mis pausas. Con mis ganas de olvidarme de todo, de emborracharme, de enamorarme, de irme a algún lugar lo más lejos posible de todo lo que tengo aquí.
Conservo mis malos hábitos, mis cafés de media tarde, mis cervezas de media mañana. También un montón de horas de desvelo, sueños trasnochados, ganas de todo, de nada, y sobre todo de ti. Sigo con mis modestas esperanzas, con mis nebulosos recuerdos, con mis sudores privados.
Continúo hablando cuando debiera callarme, diciendo lo que pienso sin pensar lo que digo, escuchando a veces más de lo que me apetece escuchar. Tratando de curar heridas ajenas, ahora que las propias no son más que cicatrices. Sigo soñando, mintiendo, esperando, sonriendo, bebiendo y olvidando.
Sigo vivo. Y encantado de ello, además. |
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[Jan. 12th, 2008|09:31 pm] |
Acosado por el desánimo, quise animarme haciendo una lista de todo lo mejor que me había pasado en la vida. La empecé con tu nombre, y después ya no supe seguir. |
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| Lejos |
[Oct. 24th, 2007|01:39 am] |
Necesito irme lejos. Viajar sin memoria y sin mapa, a cualquier lugar en el que nunca haya planeado estar. Y no huyo de nada que haya hecho, sino que voy buscando todo lo que no hice. Por si aquellos trenes que dejé escapar siguen esperándome unas cuantas estaciones más allá. |
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| Recuerda |
[Oct. 10th, 2006|07:40 pm] |
Sí, ya se que nunca seré un buen poeta. De hecho, ni siquiera seré nunca un poeta, ni lo he pretendido jamás. Pero es que si sólo hiciese las cosas que sé hacer bien, mi vida estaría terriblemente vacía.
( Read more... ) |
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[Jun. 18th, 2006|04:14 pm] |
De un tiempo a esta parte, no puedo evitar rogarle al alba que me devuelva alguna de las horas que pasé soñando que soñabas conmigo, para aprovecharlas en algo que no me oxide el alma. Trato de acallar mi esperanza con mi culpa, de silenciar mi culpa con mi indiferencia, y de rellenar mi indiferencia con algo de fe. |
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| Repeticiones |
[Mar. 26th, 2006|04:09 pm] |
En cada pueblo los mismos bares en cada bar el mismo alcohol que beben siempre las mismas bocas con la misma conversación.
En cada cara los mismos ojos y en todos ellos desolación, en cada alma los mismos anhelos y en cada cama, el mismo sudor.
En cada mente los mismos miedos la misma resaca de garrafón la misma soledad compartida la misma historia de desamor. |
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[Mar. 4th, 2006|12:02 am] |
Déjame contemplarte como a una obra de arte, escucharte como a una sinfonía, degustarte como a un manjar, olerte como a un perfume, acariciarte como a un instrumento musical.
Déjame creerte como si fueses un profeta, temerte como a los locos, darte la razón como a los tontos, esperarte como al destino, criticarte como a mí mismo.
Déjame imaginarte desnuda, inventarme que me quieres, desear que vuelvas pronto, temer que un día me olvides, saber que me haces falta. |
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| Otro cuento de autobús |
[Jan. 13th, 2006|09:57 pm] |
Levantar la vista en el autobús y verla ahí. Tan inesperada, tan misteriosa, tan llena de mi profundo desconocimiento. Tan hermosa, tan aleatoria.
Construir historias ficticias sobre su rostro, tejer mis mentiras en su contorno, imaginar tener valor para ir a hablar con ella. Desear que se baje en mi parada, ni antes ni después. Buscar desesperado en mi cenagosa memoria algo que me relacione con ella, algo que tengamos en común que me permita entablar una conversación. Ella, perfecta desconocida, cambia de postura, resistiéndose a todo intento de recordarla.
Soñar, que es gratis, con seducirla. Con decirle mirándola a los ojos lo preciosa que es. Con llevarla a algún sitio a tomar un café. Fantasear con su sonrisa, con su mirada esquiva. Tratar de oler su perfume en la distancia, de oir el roce de su ropa, de saborear su presencia, tan cercana y tan inalcanzable. Saber que tal vez mañana su visión pertenezca al olvido.
Mierda, me he pasado mi parada. Hasta siempre, desconocida. |
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| Cumpleaños feliz |
[Sep. 10th, 2005|09:39 pm] |
He estado echando cuentas, y resulta que el pasado día 6 se cumplió una año desde que creé este blog. Un año ya de trastero, de pequeñas miserias compartidas, de tristezas plasmadas en la pantalla. Y también de pequeñas alegrías y algo de orgullo, incluso alguna que otra sonrisa. Un año de cumplidos y críticas, de sabores y sinsabores, de mucha soledad, pero también muy buena compañía.
Cuando abrí mi trastero, un año atrás, en una situación muy similar a la que me encuentro ahora, nunca pensé que escribiría durante tanto tiempo. De hecho, era sólo un experimento, quería saber qué opinarían de mí y mis escritos personas que, no sólo no me conocían, sino que nunca lo harían. De hecho, nadie que me conozca en persona sabe la dirección de este journal, y solo un par de amigos conocen de su existencia. Me ha gustado hacerlo así, porque todas y cada una de las personas que leen y/o comentan en este journal, lo hacen porque piensan que les aporta algo (¡ingenuos!), no porque se sientan obligados en modo alguno. Soy un perfecto desconocido para todos vosotros, aunque muchos sabéis más de mí mismo que mis amigos de toda la vida.
Por todo esto, quiero daros las gracias a los pocos habituales de este blog (no diré nombres, porque seguro que la cago y me olvido de alguien), que habéis aguantado aquí, bien unos días o muchos meses, leyendome. A pesar de las escasas actualizaciones, del pésimo estilo de este diario, de su escasa vistosidad, de las incongruencias que escribo, de la falta absoluta de fotos y demás cosas agradables...... Y sin embargo ahí estais. Supongo que habéis sabido ver en mí algo que ni yo mismo soy capaz de encontrar.
Por todo esto, muchas gracias a todos. |
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[Apr. 9th, 2005|02:21 am] |
Historias que se acaban. Palabras que deberían haber sido barridas por el viento, pero que se quedaron enredadas, de alguna forma, en las cortinas de la memoria. Imágenes que luchamos por olvidar, fotos que no arden por más que azucemos el olvido.
Remolinos de ideas que nunca debieron habérsenos ocurrido. Imágenes de pesadillas que aún no hemos tenido. Ya no se qué es más triste, si sufrir por lo que ya no tiene remedio, o por lo que aún no ha pasado. Aunque supongo que lo más triste es no hacer nada por evitar que suceda aquello que nos va a hacer sufrir. Es tan fácil ser un cobarde autocompasivo...
Retazos de canciones que deberíamos olvidar. Viejas penas que se niegan a morir por más que esté ya cavada su tumba. Dolorosos recuerdos de cosas que no pasaron, pero deberían haber pasado.
Y frío. Sobre todo, siento mucho frío.
Creo que la chimenea de mi alma se ha quedado sin leña seca. |
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[Mar. 23rd, 2005|11:48 pm] |
Yo tenía una vida. Y esta vida, aunque fuese dura y me escupiese con más frecuencia y habilidad que me sonreía, sabía en el fondo como enternecerme. Le había ido tomando cariño, tantos años juntos. A mi vida le gustaba jugar conmigo, y a veces nos reíamos juntos, y otras me hacía retorcerme de dolor. Porque sabía ser cariñosa, cuando quería, lo mismo que cruel.
Mi vida estaba llena de cosas, pequeños y modestos triunfos que había ido acumulando con el tiempo. Pedacitos de felicidad cristalizada que adornaban la repisa de la chimenea en la casa que mi vida y yo compartíamos. Imágenes de buenos momentos colgados de las paredes. Mi vida me enseñó a preferir los cuadros a los espejos. Todos estos objetos que compartíamos, materiales o no, nos unían a ambos en una pequeña tregua. Porque si la vida y yo volvíamos a pelearnos, podíamos romperlos, y estábamos demasiado apegados a ellos.
Sin embargo, en muy poco tiempo, todas esas batallas ganadas fueron desapareciendo, haciéndose añicos. No sé si fue la casualidad, o mi propia vida me los iba robando mientras dormía. Todo lo que tenía, recuerdos e ilusiones, fue desapareciendo. Todo el mobiliario de mi alma, todos los cuadros y los objetos de la chimenea, se han perdido en cuestión de días.
Debe ser la vida, que se lo ha llevado todo. Ahora que no tengo nada, debería sentirme vacío, pero no puedo. También he perdido ese sentimiento. Lo único que siento es frío, porque se llevó la leña que debía alimentar la lumbre, y mi corazón está cada vez más helado. |
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| Un día menos |
[Mar. 14th, 2005|01:58 am] |
Te levantas muy temprano y te miras al espejo y te dices, cansado, "ya nos queda un día menos". Te quedas un rato así contemplando tu reflejo y te lamentas un segundo de que siga pasando el tiempo. Te vistes con prisa y sin gana como se viste a un maniquí y te preguntas, cabreado, "¿y el maldito calcetín?" Al final logras encontrarlo escondido bajo la cama te vas hacia el aseo con legañas en el alma. Desayunas lo que puedes apremiado por el reloj y sales a toda prisa... a esperar el ascensor. Llegas tarde al trabajo y pasas un día de perros. Luego vuelves a tu casa con el corazón en invierno Miras el piso vacío, sucio, oscuro, inhumano, abres el mueble bar y te echas un buen trago. Te acuestas en tu cama fría y esperas un rato al sueño mañana será otro día: quedará ya un día menos. |
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| Algo que no recuerdo haber escrito |
[Feb. 5th, 2005|09:07 pm] |
Revolviendo unos papeles, ha salido ésto, que no tengo ni idea de cuándo lo escribí (tal vez fuera borracho o estuviese medio dormido). Es un poema bastante malo, lo sé. Pero como todos mis poemas lo son, no puedo discrimar a éste. De modo que, en vez de arrugar el papel y relegar estos versos al vacío, como seguramente merezcan, los cuelgo aquí, para que algún pobre inconsciente se los lea.
Pásame un vaso que esta noche he de beber hasta estar ciego, y no tener que seguir viendo mi fracaso.
Échame hielo, frío como su corazón duro como el dolor que se siente en un duelo.
Destapa el ron, que ahora no hay quien me bese y sólo el alcohol hoy puede darme algo de calor.
Y échalo cargado, que si algo hubiera tenido podría pedirle a cupido devolver lo que me ha robado.
Pero todo lo perdí aún antes de tenerlo... Cojo el cáliz del veneno y lo apuro hasta morir.
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| Un lecho de cartón |
[Nov. 27th, 2004|09:05 pm] |
Sentado en un portal trata de olvidar el hambre y, tratando de no pensar va dejando pasar la tarde.
Tiene miedo del frío que lo acechará en la noche atenazando su débil cuerpo acostado entre cartones.
Rebusca en su bolsillo a ver si queda dinero para poder entrar a un bar y echarse un trago al cuerpo.
Su viejo amigo el alcohol, el último que le queda, cura contra su dolor a cambio de una moneda.
¿Qué otra cosa, si no, puede ayudarle a olvidar? ¿Quién más le dará calor en sus noches de soledad?
Renqueando llega a un bar a pedir un vaso de vino, se lo bebe de un solo trago con una mueca de hastío.
El calor lo reconforta y va atenuando su dolor, ya no piensa en el hambre ni en su cama de cartón.
Se acuerda de su pasado, pasado que fue mejor, cuando aún tenía algo... pero todo se perdió.
La vuelta a la realidad le pega una patada, y va saliendo del bar andando sin esperanza.
¿Qué podría esperar ahora que no tiene nada? La gente, por la calle, le esquiva la mirada.
¿Dónde va a trabajar vestido con harapos? ¿Y qué ropa va a comprar mientras no tenga trabajo?
Se pregunta, desalentado, si aguantará el próximo invierno, y a quién le importará que esté vivo o esté muerto.
Tanto como tuvo antes y ahora no tendrá ni entierro, yacerá en una fosa común o devorado por los perros.
Tú te cruzas con él y apartas la mirada. Él se acuesta en sus cartones... ¿vivirá de madrugada? |
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| Otro de mis textos de cuando era joven |
[Nov. 15th, 2004|05:03 pm] |
Vivimos en un mundo de mentes cuadriculadas, de prisas sin un motivo, de carreras sin una meta. Pasamos la vida corriendo sin saber a dónde vamos ni de dónde salimos ni por qué corremos. Vivimos arrastrando nuestros pasos en ciudades muertas de alegría entre perros que se ladran a sí mismos y trajes que vagan sin hombre. Vemos cada día el sufrimiento en cualquier lugar, en cada esquina vivimos sin darnos cuenta que gastamos nuestra vida y acumulamos riquezas estériles y frías, y dejamos oxidarse el alma como una concha vacía. Este es un mundo de abuelos que lloran solos, de padres que sangran las heridas de sus hijos y de hijos que pagan los errores de sus padres. Y todo sin un porqué, sin un cómo, sin un cuándo que sirva de guía. Y nos creemos felices, cuando reímos con risas vacías, y nos creemos generosos, cuando sólo damos lo que nos sobra. Lloramos con lágrimas de atrezzo, nos pegamos con porras de goma y nos sentimos desdichados hasta que el telón termina la obra. Vivimos vidas falsas, que no existen más que para nuestra mente. Creemos vivir mientras nos marchitamos y morimos, nos vamos sin haber amado más que a nosotros mismos. Vivimos, compañeros, en un mundo de causas perdidas ¿o el perdido seré yo, pesimista, en un mundo, perfecto, que jamás me ha comprendido? |
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| Canción callada o poema incompleto |
[Sep. 16th, 2004|02:27 am] |
Este silencio tan lleno de ruido, esa sonrisa manchada de dolor, este corazón tan aburrido de latir que ya casi renunció.
Esta pared desconchada de pena, esta tristeza en mi colchón en una cama sin sábanas de seda y sin otro sudor que mi sudor.
Esas rejas en la ventana que me ilumina con franjas de sol, de ese sol que ya no calienta las cavernas de mi corazón.
Este joven que se siente viejo y este viejo que va a peor, y el niño ese del espejo que sin permiso, se hace mayor.
Este alma ya sin alas que no levanta cabeza y la espuma de esa cerveza que ya no quiero beber.
Ese cartón de vino que de reojo me mira y susurrando me invita a emborracharme otra vez.
Este triste sentirme sólo rodeado de multitud, ese vacío por dentro, este alma sin tragaluz.
Este corazón cobarde que no sirve para amar, que ya no se siente culpable de no hacer nada por mejorar.
Hace ya tiempo que escribí este poema... canción... lo que sea. Tiene su historia, y su significado, pero resulta algo largo de explicar aquí. Simplemente creo que define bastante bien la situación en la que me encuentro, relativamente parecida a la de hace unos meses.
Sé que no me explico. Tal vez, si os interesa, os cuente algo más otro día. |
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