| _ariom_ ( @ 2008-04-16 01:34:00 |
| Entry tags: | personal |
En poco más de una semana me voy a Barcelona. Ya están los billetes comprados y casi todas las llamadas que pensaba hacer hechas, y a pesar de ello aún no me he planteado mis motivos para largarme así, por las buenas. No me voy con nadie. Ni a ver a nadie. Ni a conocer Barcelona, que quizá sea muy bonita, pero no me llama más que el resto de ciudades bonitas del mundo. De modo que vamos a hacer un poco de introspección (que para eso esto es, más o menos, un diario) y a tratar de descubrir por qué demonios me voy a Barcelona.
Por supuesto, no elegí la ciudad al azar, sino que esta tiene dos grandes ventajas: que viven en ella suficientes personas conocidas como para que alguien me pueda cubrir las espaldas si me pasase algo (y cuando uno viaja solo, esto es importante) y que es una ciudad grande. La segunda ventaja puede parecer una chorrada, y quizá lo sea, pero el caso es que para mí una ciudad grande sigue siendo algo exótico y digno de verse.
No sé si en este blog doy mucho la impresión de ser un pueblerino, pero el caso es que lo soy. Cuando me vine a vivir a Murcia, hace ya cinco años, me parecía monstruosamente grande. Desde entonces sólo he vivido aquí y en Granada, que es una ciudad hermosísima pero también bastante pequeña. Por eso, para mí, coger el metro es toda una aventura, como para otra gente pueda ser, qué se yo, subir una montaña. Porque he subido muchas montañas en mi vida, pero apenas he viajado en metro un par de veces. Y sí, ya me imagino que para los que estéis acostumbrados a las ciudades grandes esto será una gilipollez. Pero peor para vosotros, acostumbrados y aburridos como estáis de lo que para mí sigue siendo nuevo y emocionante.
Obviamente, todo lo anterior es una buena razón para escoger Barcelona, pero no para irme de viaje sin tener un puto duro y teniendo tanto que estudiar como tengo. Uno sólo viaja por dos razones: o está buscando algo, o está huyendo. A menudo es difícil saber con certeza a qué obedecen nuestros viajes, y normalmente uno descubre que se va un poco por la dos cosas. En mi caso, está claro: me voy huyendo de mi rutina, y voy buscando cualquier cosa diferente a lo que tengo aquí, sea mejor o peor.
Me voy huyendo de Murcia, de mis amigos, de mi carrera, de mi familia, de mis pertenencias, de la persona que soy cuando estoy aquí. Por unos días, cualquier otra cosa estará bien.